TCL 10 Pro

MXN $10,699.00

Pantalla AMOLED 6,4″ 2340 x 1080px
Procesador Qualcomm Snapdragon 675
Memoria RAM 6GB
Almacenamiento 128GB
MicroSD hasta 256GB
Cámara frontal 24MP F2.0
Cámara trasera 64MP + 16MP + 5MP + 2MP
Batería 4500 mAh
Carga rápida 18W

Sistema Operativo TCL UI Android 10
Conectividad Wifi, Bluetooth, NFC
Sensor de huellas

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Descripción

TCL 10 Pro, análisis: la prueba de que un buen diseño no siempre es exclusivo de la gama alta

TCL es un fabricante que es fácil asociar con televisores, pero nada más lejos de la realidad. La compañía, matriz de marcas como Blackberry o Alcatel, también tiene algunos smartphones con su propio nombre. El primero en llegar fue el TCL PLex y a él le siguieron una batería de tres terminales: TCL 10 L, TCL 10 5G y TCL 10 Pro. Este último es el que hoy nos ocupa, puesto que lo hemos estado usando durante los últimos días para traeros este, su análisis. Sin más dilación, vamos a ello.

Diseño: no hacen falta módulos gruesos para la cámara

Comenzamos, como en todos los análisis, hablando del apartado estético. El TCL 10 Pro está construido en una suerte de cristal cepillado cuyo tacto recuerda en ciertos aspectos al del iPhone 11 Pro, salvando las distancias. Es muy agradable y en ningún momento transmite sensación de fragilidad. Al contrario, el terminal se siente robusto, bien construido y, a su manera, luce bastante elegante.

A pesar de no ser un móvil particularmente pequeño, es cómodo en mano. Ayuda a ello que los bordes de la parte trasera estén curvados, ya que las esquinas no se clavan en las manos y el dispositivo reposa perfectamente sobre la palma. Sobre las curvas de la pantalla, porque sí, las hay, hablaremos en el siguiente apartado.

La parte trasera tiene un acabado mate con leves reflejos que contrasta con la franja brillante que hay en la zona superior, donde TCL ha optado por llevar las cuatro lentes y los dos flashes. Cuando analizamos el TCL Plex dijimos que la disposición de las cámaras no nos terminaban de convencer, entre otras cosas porque las lentes sobresalían demasiado, y TCL parece haber tomado nota y, en este terminal, ha optado por integrar las cuatro lentes en el chasis. Los flashes, sin embargo, siguen sobresaliendo un poquito, pero casi nada.

¿En qué se traduce esto? En que el TCL 10 Pro no se tambalea cuando lo dejamos bocabajo en una mesa. En los móviles con grandes módulos fotográficos es normal que al dejarlos sobre la mesa se tambaleen cuando tocamos las esquinas. En este dispositivo eso no sucede ni lo más mínimo, algo que a título personal, agradezco. Puestos a agradecer, otra cosa que me ha gustado mucho es que las huellas, aunque se quedan algo marcadas en la parte trasera, no se aprecian demasiado a simple vista.

Dicho lo cual, no estamos ante un teléfono que sea precisamente ligero. Su apariencia engaña (hasta el punto de que he tenido que revisar varias veces la tabla de especificaciones para comprobar que no había un error), pero el TCL 10 Pro tiene 9,2 milímetros de grosor. El asunto está en que las curvas de la pantalla y de la parte trasera los disimulan, pero es grueso. Sea como fuere, no se nota como tal. A pesar de ser grande y grueso, pesa tan solo 177 gramos y en mano se siente ligero. TCL ha hecho un buen trabajo de compactación y se nota mucho en el día a día.

Repasando los cantos laterales (hechos de aluminio, por cierto), en el izquierdo tenemos el botón de inicio y los dos botones de volumen. El primero sí está en una posición cómoda, ya que podemos acceder a él fácilmente con el dedo pulgar o índice, según seamos diestros o zurdos, pero los segundos están demasiado arriba y son difíciles de usar con una sola mano. En el derecho, a la misma altura que el botón de inicio, tenemos un botón para invocar a Google Assistant, aunque en la práctica no es que se use demasiado.

En la parte inferior está el altavoz, el USB tipo C y la ranura para las SIMs, y en el superior el jack de auriculares y algo que tampoco se ve todos los días: un sensor infrarrojos para controlar la tele y otros electrodomésticos. Es un sensor de lo más útil que está en peligro de extinción, a pesar de que es sorprendentemente útil en ciertos momentos, como cuando no encuentras el mando de la tele o te lo has dejado demasiado lejos y no te apetece levantarte. Minipunto para TCL, no solo por incorporar el sensor, sino por preinstalar una aplicación que lo aprovecha.

Resumiendo, estamos ante un terminal que está bien construido, que usa unos materiales no demasiado comunes en la gama media y que transmite una sensación bastante premium. No está a la altura de los gama alta, evidentemente, pero sí se queda en la parte alta de la gama media. TCL ha hecho un muy buen ejercicio de diseño en su nuevo gama media y la jugada le ha salido redonda. O bueno, casi redonda, porque el TCL 10 Pro no tiene resistencia al agua.

Pantalla: una OLED que brilla por sí sola

Si de algo sabe TCL es de pantallas, y en su TCL 10 Pro se nota que la compañía ha puesto muchísimo mimo. Ya os adelantamos que la pantalla es, junto al diseño, uno de los principales puntos positivos del terminal. No es una pantalla perfecta y a estas alturas de 2020 podemos pedir un poquito más en este rango de precios, pero la experiencia global con la pantalla ha sido notable. Probablemente la del TCL 10 Pro sea una de las mejores pantallas AMOLED de la gama media en lo que calidad de imagen se refiere, pero maticemos.

El TCL 10 monta un panel AMOLED de 6,7 pulgadas con resolución FullHD+ (2.340 x 1.080 píxeles), lo que en la práctica se resumen en 398 píxeles por pulgada. Es literalmente imposible ver el más mínimo pixel al mirar la pantalla desde una distancia prudencial. El panel viene bien calibrado de serie, pero se puede modificar a placer desde la app NXTVISION. Quedémonos con ese nombre, que ahora volveremos a él.

Salvando algunos problemas propios de las curvas, la pantalla de TCL 10 Pro se ve muy bien
La pantalla ocupa un 89,5% del frontal, no está nada mal. Tiene una muy pequeña barbilla en la zona inferior y el marco superior apenas rozará los dos milímetros. Para implementar la cámara delantera, TCL ha optado por un clásico notch en forma de gota que podemos ocultar vía software. Francamente, es peor el remedio que la enfermedad, porque lo que estaremos haciendo realmente es añadir una franja negra que rompe un poco la estética del dispositivo.

Hablemos de las curvas. El panel está curvado, sí, y tiene los problemas propios de las pantallas curvadas, es decir, sombras en los laterales, reflejos indeseados, ángulos de visión empobrecidosy toques fantasmas (más frecuentes de la cuenta). Con todo, la curva es bastante sutil. No es como la del Motorola Edge, que estaba extremadamente curvada, sino que recuerda más a la de los últimos Galaxy de Samsung. ¿Aporta algo en el día a día? No demasiado. El software permite añadir algunos ajustes rápidos a una pestaña que aparece cuando deslizamos hacia el lado, pero realmente, en la práctica, es un añadido más estético que funcional.

En lo que a calidad de visionado se refiere, el TCL 10 Pro saca pecho y nos ofrece una experiencia sobresaliente. Los colores son vívidos, el contraste es bueno y los niveles de brillo máximo y mínimo son correctos. No se le pueden poner quejas. Es una pantalla de esas que da gusto usar. Además, es compatible con HDR10+, que siempre es un plus de cara a ver películas o vídeos preparados a tales efectos. Pero tiene “trampa”.

TCL añade en sus terminales la tecnología NXTVISION, heredada de los televisores. ¿Qué hace NXTVISION? Mejorar la imagen para dar saturación a los colores, más claridad y mayor contraste. Funciona, y muy bien. La diferencia entre tener activada la mejora visual y no tenerla es notable al ver fotos o vídeos y, francamente, recomendamos dejarla activada. Lo que no se nota tanto es la función SDR a HDR, que convierte contenido normal a HDR. Hay una diferencia sutil, pero el resultado no termina de brillar en exceso.

Esto no es una pega ni un punto negativo per se, es simplemente una función que no aporta demasiado a la experiencia diaria. Lo que sí podemos considerar un punto “negativo”, entre comillas, es que viendo cómo está avanzando el sector de la gama media, el TCL 10 Pro siga teniendo 60 Hz de tasa de refresco. Por el precio que tiene, que roza los 450 euros de lanzamiento, es un añadido que no habría estado de más

Pero sea como fuere, la pantalla cumple con creces su cometido. Se ve bien, se disfruta, no da problemas ni a plena luz del día ni a plena noche y responde correctamente. Es, junto al diseño, uno de los principales puntos positivos del TCL 10 Pro.

Sonido: sí, tiene jack, y menos mal

Antes de pasar a hablar del rendimiento, conviene echar un vistazo a lo que el TCL 10 Pro nos ofrece en materia de sonido. El dispositivo tiene un altavoz situado en la zona superior que se escucha alto, aunque no por ello demasiado bien. El sonido, sobre todo en los niveles más altos de volumen, tiende a distorsionarse. A los graves les falta pegada y, en líneas generales, la música suena demasiado enlatada.

¿Es suficiente para ver un vídeo en YouTube o un directo en Twitch? Sin duda, pero no es la mejor experiencia. Ahora bien, hay que romper una lanza a favor del TCL 10 Pro por el hecho de contar con jack de auriculares. Está en la zona superior, un lugar un tanto atípico, y se agradece su presencia. Es cierto que los auriculares completamente inalámbricos ya empiezan a ser populares, pero nunca está de más que el dispositivo permita usar los cableados de toda la vida.

Rendimiento: aspectos a mejorar

Aunque en los últimos meses hemos visto al Snapdragon 765G imponerse en la gama media, TCL ha preferido optar por el Snapdragon 675, un procesador de octubre de 2018. Llega acompañado de seis gigas de memoria RAM y 128 GB de almacenamiento interno UFS 2.1 que, si bien no es tan rápido como el almacenamiento UFS 3.0 o UFS 3.1, cumple con su cometido. Llenarlo, por supuesto, es complicado, así que la memoria no es que haya supuesto un problema en el día a día.

En lo que a experiencia se refiere, se nota que el dispositivo “arrastra” un poquito. Las transiciones no se sienten del todo fluidas, las animaciones tienen tirones apreciables a simple vista (como al cerrar las apps o abrir una desde la multitarea) y, en definitiva, no termina de ser un gama media fluido como los que estamos acostumbrados a ver. Por el procesador, todo apunta a una falta de optimización general, por lo que, a efectos prácticos, no es nada que no se pueda solucionar mediante actualizaciones.

Hay que pulir algunas asperezas de cara a mejorar el rendimiento
Cuando las aplicaciones están abiertas y cargadas, el desempeño del TCL 10 Pro es correcto. Se pueden usar apps del día a día como WhatsApp, Instagram o Twitter sin mayor problema. En juegos pesados, como ‘Call of Duty: Mobile’ o ‘Legends of Runeterra’, los tiempos de apertura son mejorables, pero el terminal es solvente. Se puede jugar bien y no hemos tenido tirones desagradables o caídas de frames relevantes. Para los que se fijen en los benchmarks, he aquí los resultados:

En definitiva, es un dispositivo que a nivel de rendimiento podría funcionar un poquito mejor. Hay ciertos aspectos en las animaciones y en la fluidez general del sistema que podrían pulirse y eso, como decíamos, puede hacerse mediante actualizaciones. Es cierto que seis gigas de RAM dan para lo que dan, así que tocará esperar a que TCL tome cartas en el asunto y vaya limando asperezas.

Y ya que hablamos de rendimiento, hablemos de conectividad. El TCL 10 Pro está equipado con casi todo, desde NFC y USB tipo C 2.0 a WiFi ac. La implementación del NFC se agradece, sobre todo pensando en aquellos usuarios que estén acostumbrados a pagar con el móvil. Sin embargo, el terminal no tiene módem 5G, algo que se reserva para el TCL 10 5G, así que nada de acceder a la red 5G.

Biometría: podría ser mejor

Otro aspecto que tiene margen de mejora es el de la biometría. El TCL 10 Pro nos ofrece dos opciones: lector de huellas bajo la pantalla y desbloqueo facial, así que empecemos por la primera. El lector de huellas bajo la pantalla es óptico, es decir, necesita luz para poder “fotografiar” la huella y cotejarla con la almacenada. Por ello, cuando vamos a desbloquear el dispositivo este emite una luz en la zona del sensor que, en ciertas ocasiones (sobre todo de noche) puede no ser demasiado agradable.

Pero más allá de eso, que es un problema intrínseco a la propia tecnología, es que el sensor es bastante lento. Tarda algo más de un segundo en reconocer la huella, que puede parecer poco, pero es suficiente para que no se sienta fluido. Además, hay que colocar la huella en la posición exacta, algo que al principio puede ser complicado, si bien es cuestión de cogerle el punto.